
Una viña en el geoparque
diciembre 15, 2025Trabajos de la viña

Si hay un trabajo por excelencia en el mundo del vino es la vendimia. Todo el mundo lo conoce y ha oído hablar de él. Si hay algo en lo que la gente quiera participar como trabajo vitícola es la vendimia. Se hacen fiestas en su honor y parece ser la tarea que todo el mundo disfruta.
Es cierto que, históricamente, la vendimia es el cierre del ciclo de cosechas y, después de la paliza que supone llega un período de relativo descanso antes de… Todos los demás trabajos que no son la vendimia.
Dejando de lado que mucha gente, aparte de viña, tiene muchos otros cultivos y cuyo trabajo empieza cuando termina la vendimia, veamos qué otras cosas hacemos nosotros en nuestra viña cuando ya no hay uvas y para que las vuelva a haber y qué cosas hacemos en la bodega en una labor que vamos a llamar “de máxima intervención”, como forma de reclamar que un vino de mínima intervención puede tener menos añadidos o modificaciones que otros tipos de vinos, pero un vino natural como el nuestro requiere intervenciones y muchas.
Qué pasa después de la vendimia
Hemos echado un día estupendo a 40º (30º a las 3 de la mañana hizo este verano de 2025, pero no preocuparse que el cambio climático no está pasando), hemos elegido la uva sana y madura, la hemos llevado a la bodega, se pisa o se despalilla según el punto folclórico que nos dé y ya podemos comernos el bocadillo. Qué alegría, qué bien todo.
Lo que toca inmediatamente después es mecer el vino. El término técnico es “bazuquear”, pero aquí le decimos “mecer”. Hay muchas formas de hacerlo, también según el tamaño del depósito o lo que quieras conseguir, pero la idea principal es remojar los hollejos y las uvas rotas que flotan sobre el vino para que no se sequen. Esto sirve para que el vino coja el color y los aromas que tienen las uvas y favorece la fermentación.
Durante unas dos semanas, mañana y tarde, esta será la tarea principal. También estamos pendientes de la fermentación, medimos la densidad del azúcar que tiene y vemos si todo va como queremos que vaya y como debería ir. Pasado ese tiempo, si queremos dejar el mosto solo y quitarle todo lo demás (los orujos, o la casca, como decimos aquí), descubamos. Y si no, se deja así hasta que queramos descubar.
La cosa está tranquila en la bodega y en la viña en general durante un par de meses. Tal vez hagamos algún trasiego (pasar el vino de un depósito a otro para eliminar las levaduras y restos de pieles que caen al fondo) o embotellemos algún vino del año anterior que hayamos dejado más de la cuenta en su depósito, pero es un período de descanso antes de…
La poda

A la viña, como a tantas otras plantas, le viene bien que le corten las puntas de vez en cuando. Las puntas o los sarmientos enteros, vaya.
Sin entrar en mucho detalle sobre el arte de podar, baste saber que es una actividad de invierno, cuando la planta está en reposo. Se puede hacer en cualquiera de los meses fríos, sabiendo que cuanto más tarde la hagas, más tarde madurará la uva después, pero no puede ser demasiado tarde porque entonces la planta empieza a brotar.
Hay varios tipos de poda y nosotros solemos hacer dos: la poda de invierno y la poda en verde. Eso quiere decir que en invierno, cuando la lluvia nos deja (llueve muchísimo en Cañamero), cortamos los sarmientos y dejamos un par de centímetros en algunos sarmientos elegidos para guiar a la planta hacia el crecimiento y la producción que nos interesa. Y en primavera vamos eliminando los pequeños brotes y tallos que no nos interesan por el mismo motivo.
Labrar, pastorear y otras cosas del abonar

Hace más de 12 años que no hacemos ningún tratamiento en la viña, si entendemos tratamiento como usar productos fitosanitarios o fertilizantes. Pero la viña sigue teniendo necesidades de alimento, como cualquier otro cultivo.
Así, cuando ya no nos hundimos hasta las rodillas de barro, soltamos ovejas por la viña para que se coman la hierba de la cubierta vegetal y abonen el suelo con sus excrementos.
Pero también, en primavera, cuando todo está en flor y huele toda la finca a manzanilla, llega el momento de pasar con el tractor y remover la tierra. Esta labranza es abono en verde. Esas mismas plantas que tanto alegran la vista después del invierno serán alimento para el suelo. Además, cuando deje de llover, como el suelo es arcilloso, se pondrá rígido y duro así que es mejor airearlo y removerlo antes.
Viña y bodega, todo en uno
Creo que en la conciencia colectiva, una vez termina la vendimia, empieza el vino y el campo y la bodega están separados tanto físicamente como conceptualmente.
Sin embargo, como tenemos la bodega al lado de la viña, la separación de trabajos de la viña y de la bodega no es clara ni en el tiempo ni en la organización. Si bien hay cosas que requieren dedicación exclusiva durante un día (por ejemplo, trasegar o embotellar), hay otras que se pueden hacer en el mismo día: probamos el vino y vemos cómo está evolucionando y luego podamos un rato.
Esto quiere decir que hay días que no se poda porque hay que trasegar (y ojalá pasar el vino de un depósito a otro fuera rápido, fácil y limpio, pero no siempre hay que fregar después). O días en los que hay que embotellar y etiquetar aunque sea febrero.
El trabajo invisible
Los días de lluvia dan descanso de trabajo físico (que luego se tendrá que recuperar con más o menos prisa), pero no de trabajo administrativo, que es de lo que nunca se habla porque no es romántico y nadie quiere echarte una mano con las trimestrales. Y cuando no llueve también toca hacerlo, que el sol llega también a este pueblo de nieblas y lluvias eternas.
Una bodega pequeña como la nuestra tiene algunas facilidades que bodegas más grandes no tienen, pero con todo y con eso tenemos que hacer facturas, declaraciones de impuestos, de aduanas, rellenar libros físicos en papel y de un tamaño excesivo con cada botella que vendemos o regalamos, cada litro que se pierde por un depósito mal cerrado, cada kilo de uva machacada que sale con los descubes, cada cambio de depósito.
Este ingrato trabajo se hace cómodamente desde un despacho mientras pasa todo lo demás. Todo lo cómodo que se puede estar cuando se hacen trámites de la administración pública, vaya.
Además, otra cosa que necesitamos hacer, cómo no, es buscar clientes, estar pendientes de los clientes que ya tenemos, hacer pedidos y acudir a ferias y mercados. O escribir este blog mismo, pequeñas cosas para que la gente sepa que existimos y, ojo, vendemos vino.
Así que ahora sabes todo lo que hacemos aquí. Si te gustaría venir a una vendimia pero no puedes y quieres echarnos una mano, ¿por qué no nos compras algo de vino? Ya está embotellado y etiquetado.


